Valió la pena…

Un chocolate italiano y un cappuccino vainilla, un lunes por la noche, una charla, miradas, risa nerviosa, caminar, el frio que avisa que el invierno será muy crudo, todo parece tan normal, todo parece estar en su lugar, como una canción, un ritmo que te alegra el día, una melodía que te lleva a volar, no es necesario haberla escuchado antes para que te sea familiar, dentro de sus notas hay cada vez más claridad, puedes sentir tu cuerpo vibrar, al final del día, pasó, y asi como llego se quedó,  hay veces que necesitas expresar todo lo que hay dentro, hablando, escribiendo o simplemente sonriendo al ver a los ojos ¿que puedo yo decir?… hay cosas que no se olvidan, que permanecen y que al final del día te hacen sonreir, después de la tormenta siempre viene la calma…

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